TEXTO APARECIDO EN
INTERCAMBIO CLIMATICO EL 29 DE OCTUBRE DE 2012
Refugiados climáticos, migraciones inducidas por el medioambiente o
migrantes medioambientales son términos que, acuñados por diferentes
investigadores y Organismos Internacionales, han recabado un
considerable grado de atención por parte de público, medios de
comunicación o académicos en los últimos tiempos.
La diversidad de opiniones a la hora de afrontar y definir una
terminología común con respecto al desplazamiento de personas por
cuestiones medioambientales o climáticas, podrían de algún modo
dificultar una aproximación inicial, pero del mismo modo enriquecen
la compresión del problema y las respuestas que al mismo se pueden dar.
Ejemplos de esta complejidad pueden ser la ya comentada diversidad de
opiniones y definiciones en su conceptualización, variedad en las
estimaciones presentes y futuras de desplazados, su carácter forzado o
voluntario, su identificación como respuesta a desastres repentinos o a
la evolución lenta del cambio ambiental, su carácter interno o
transfronterizo, o las dificultades existentes al identificar las causas
medioambientales como un factor principal en el desplazamiento o uno
mas dentro de una compleja ecuación formada por factores
medioambientales, sociales, políticos, económicos o culturales.
Que debe ser enfrentado por parte de las instituciones…
Pero es una realidad que existe, que va en aumento y que parte de la
lógica – a mayores consecuencias del cambio climático, mayor impacto
sobre las poblaciones humanas.
El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático
(IPCC, por sus siglas en inglés), identifica tres principales causas que
potencialmente pueden llevar a generar un mayor numero de
desplazamientos como consecuencia del cambio climático: 1) el aumento de
la fuerza de los huracanes tropicales y la frecuencia de las lluvias
torrenciales y las inundaciones 2) el aumento de las sequías, con la
evaporación del agua contribuyendo a una disminución de la humedad del
suelo, a menudo asociada con la escasez de alimentos, y 3) el aumento
del nivel del mar resultante a partir de la expansión del agua, así como
de la fusión de los hielos polares.
En Latinoamérica identificamos algunas de estas causas:
- Los cambios en los patrones de precipitaciones y la pérdida de los
glaciares reducirá significativamente la disponibilidad de agua para el
consumo humano, la agricultura y la generación de energía.
- En las zonas secas, la tierra agrícola se volverá mas salada y
arenosa, con rendimientos más bajos y una menor productividad del
ganado, lo que socavara la seguridad alimentaría.
- En los bosques tropicales, las altas temperaturas y la pérdida de
agua subterránea reducirá la biodiversidad, afectando los medios de
subsistencia de muchas comunidades indígenas.
- El aumento del nivel del mar provocará más inundaciones en las
zonas bajas, y el aumento de la temperatura de las aguas disminuirán las
poblaciones de peces.
- O las consecuencias del fenómeno “El Niño” y su fenómeno opuesto “La Niña”.
Entender las migraciones como una respuesta positiva y una estrategia
adaptativa al cambio climático es un importante punto de partida a la
hora de generar respuestas. El IPCC incide en esta idea considerando que
la migración de individuos y comunidades o la reubicación de los
asentamientos debe ser una
respuesta adaptativa potencial a los impactos del cambio climático.
Y la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC), traza igualmente este camino desde
el Marco de Adaptación de Cancún,
y su Artículo 14, párrafo f) que propone a las partes “…la adopción de
medidas para mejorar el entendimiento, la coordinación y la cooperación
en lo que respecta al desplazamiento, la migración y el traslado
planificado como consecuencia del cambio climático, cuando corresponda,
a nivel nacional, regional e internacional.”
Que refuerza su importancia con las realidades desde el terreno…
Las evidencias sobre el terreno nos ayudan también en la aproximación
al problema y su mejor comprensión en América Latina. Y con una tesis
en mente, que nos explique como las desigualdades sociales influyen en
la génesis, el carácter y la incidencia, pero también son una
consecuencia de los desplazamientos ligados a la degradación
medioambiental y al cambio climático.
En América Latina podemos encontrar como una de las zonas mas afectadas es la
región Caribeña.
Las limitaciones territoriales, los eventos climáticos extremos, las
sequías o el aumento del nivel del mar, amenazan en conjunto a las
economías y poblaciones más empobrecidas y se añaden como un factor cada
vez de mayor importancia a la hora de reforzar, las desigualdades
sociales y la tendencia a la migración de sus habitantes.
México es también uno de los países que más sufre, pero que también
ofrece un mayor número de estudios sobre los procesos migratorios
relacionados con el clima. En el
Estado de Chiapas,
los factores medioambientales y la negativa influencia del cambio
climático estimulan una migración, tanto interna como proveniente de
otros países de Centroamérica, que también esta relacionada con factores
sociales o económicos, y se traduce en unas relaciones de poder y a un
acceso desigual a los recursos vitales para la subsistencia. Pero
también encontramos respuestas, como la desarrollada en el municipio de
Saltillo al norte del país, en donde se ideó un modelo de
Sistema agroindustrial
como una opción para la generación de empleos, detener la
desertificación y contrarrestar la migración en el desierto mexicano. El
proyecto
EACH-FOR (Environmental
Change and Forced Migration Scenarios) de la Comisión Europea,
igualmente investigó el caso de los Estados Mejicanos de
Chiapas y Tlaxcala, así como de países como
Ecuador o
Argentina.
Igualmente podemos observar como la migración como respuesta a
desastres naturales y la promoción de los migrantes como agentes para el
desarrollo de sus comunidades de origen y destino, también tuvo sus
reflejos en el
Programa de Migración Laboral, Temporal y Circular –MLTC que se desarrolló entre Colombia y España.
Y que requiere unas respuestas desde la protección de los más vulnerables…
Algunos ejemplos y respuestas que nos introducen en el problema, y
nos proponen discutir y reconocer la necesidad de explorar mas a fondo
la cuestión ya fuera desde la dimensión política como investigadora.
Y sobre todo desde una visión proactiva y entendiendo que el cambio
climático y las migraciones derivadas del mismo son un problema de
Derechos Humanos y Justicia Social.
Considerando la seguridad humana como un referente, que nos permita
anticipar los riesgos que las poblaciones más vulnerables pueden sufrir,
y generar herramientas desde la sostenibilidad y la resiliencia que
permitan ejercer el derecho de las comunidades a permanecer en sus
lugares de origen y enfrentar los efectos del cambio climático.
Pero igualmente desde la posibilidad de entender la migración como
una estrategia de adaptación legítima y una solución potencial a los
posibles desplazamientos que se pudieran dar como consecuencia del
cambio climático, que ofrezcan la posibilidad de desplazarse a nuevas
áreas y desarrollar modos de vida más sostenibles.